Enséñalos a usar la frustración a su favor

Aunque muchas veces se malinterpreta, un carácter fuerte no tiene nada que ver con la agresividad o el mal genio. En realidad, son tres titanes los que lo conforman: la disciplina, la resiliencia y, sobre todo, una alta capacidad para manejar la frustración.

Si bien podríamos decir mucho de cada integrante de esta increíble tríada, en este artículo me centraré en el último. Desarrollar una alta capacidad para manejar la frustración es una herramienta crucial en la vida de los niños, ya que les permite cosechar grandes beneficios a lo largo del tiempo. 

Comencemos recordando que la frustración, a menudo vista como algo negativo, es una respuesta natural que experimentamos cuando un deseo, proyecto o ilusión no se cumple, es decir, cuando no recibimos lo que esperábamos. En cantidades adecuadas, similar al aburrimiento, puede abrir la puerta a la creatividad, impulsando la búsqueda de nuevas formas de hacer las cosas.

 

¿Cuántas oportunidades les estamos brindando a nuestros hijos para enfrentar el fracaso?

Buscamos criar niños felices y saludables, enseñándoles a establecer límites que protejan su integridad personal. Pero una vez que esto ha sido cubierto, debemos ayudarlos a forjar su carácter.

En una edad temprana, por ejemplo, esto se traduce en pequeñas acciones:

  • Cuando un niño nos acompaña a la tienda y desea una golosina, podemos enseñarle que ese gusto se dejará para otro día y que en esa compra, la familia invertirá en opciones más saludables.
  • Si busca nuestra atención mientras hablamos con otro adulto, le explicamos la importancia de esperar a que terminemos la conversación para recibir toda nuestra atención.
  • Al enfrentar dificultades para realizar una tarea, en lugar de intervenir de inmediato, dejamos que lo intente nuevamente y observamos sus reacciones para identificar sus áreas de mejora.

No rendirse ante la frustración es crucial para que los niños descubran por sí mismos su verdadero potencial. Animarlos a intentar algo en lo que fracasaron, tantas veces como sea necesario, los fortalece.

¿Cómo estás manejando tú la frustración?

La vida nos sorprende diariamente y, en muchas temporadas, nos pone contra el suelo. Estoy segura de que, donde sea que te encuentres, comprendes perfectamente este sentimiento. Si estás atravesando una situación complicada en tu trabajo, matrimonio, iglesia o en la escuela de tus hijos, quiero decirte que este es el momento ideal para enseñarles a tus hijos o alumnos cómo usar la frustración a su favor. Tu actitud ante las circunstancias que no han salido como esperabas, y cómo las comunicas, ejerce una influencia significativa sobre cómo ellos enfrentarán sus propios desafíos.

Forjar el carácter de los niños es enseñarles a poner los principios bíblicos en acción; no es algo místico, sino muy práctico. Al igual que nuestros padres, no podemos imaginar el mundo en el que nuestros hijos vivirán su adultez. Eso se sale de nuestro control, pero lo que sí podemos hacer es enseñarles que, cuando la frustración llegue a su puerta, la usen a su favor. Así se convertirán en navegantes que, aun en la incertidumbre, siempre emerjan más fuertes.

«También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor». Romanos 5:3-5 (NTV).

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