Un verano de fábula

Se acerca el verano y quizá como padre de familia te preguntas qué hacer. Seguramente tienes planes vacacionales o piensas apuntar a tus hijos a un curso de verano. ¿Qué tal si también dedicas un tiempo a la lectura y a la escritura? 

No olvides que el estudio del lenguaje es el cimiento para la educación. Entre mejor lean y redacten tus hijos, mayores oportunidades académicas tendrán en el siguiente ciclo escolar. Sin embargo, este propósito no debe ser algo impositivo, tedioso o serio, sino una oportunidad de utilizar la creatividad que los niños poseen. 

Por eso, te sugerimos trabajar este verano con fábulas. La fábula es un texto breve en que los personajes principales suelen ser animales u objetos inanimados que hablan y actúan como personas. Lo más importante es que contiene una moraleja, es decir, una lección o enseñanza.

Así que, te proponemos una actividad por semana, que puedes subdividir de acuerdo con tus horarios, y deseamos que pasen ¡un verano extraordinario! 

Semana 1: 

  • Lean juntos dos o tres fábulas donde haya tortugas. Sugerimos: La liebre y la tortuga (Esopo), La tortuga y la hormiga (Joaquín Fernández de Lizardi), Los patos y la tortuga (Esopo).
  • Conversen sobre la moraleja de cada fábula. ¿Qué lección enseña? ¿Qué ejemplos debemos seguir o no? 
  • Hablen de que toda fábula tiene una moraleja, palabra que significa «lección o enseñanza». Comenten el por qué los autores eligen animales que hablan, en lugar de decirnos directamente lo que nos quieren mostrar. ¿Cómo ayuda que las historias sean un tanto cómicas, exageradas o con un final trágico? 
  • Piensen en una enseñanza que suelen olvidar en casa. Quizá todos necesitan ser más ordenados, obedecer con prontitud, aprender a compartir o buscar el bien de los demás. Elijan una moraleja y escriban una frase que la resuma. Pide a tus hijos que elaboren un dibujo que represente la enseñanza. 

 

Semana 2: 

  • Lean juntos dos o tres fábulas donde haya un zorro. Sugerimos: El cuervo y el zorro (Jean de La Fontaine), El zorro y la cigüeña (Esopo), El zorro que se hizo el muerto (Acripreste de Hita). 
  • Conversen sobre la moraleja de cada fábula. ¿Qué lección enseña? ¿Qué ejemplos debemos seguir o no? 
  • Hablen del zorro como un personaje común en las fábulas. Muchos cuentos lo usan para mostrar astucia. Los personajes son la parte central de una fábula. Deben ser dos animales, de preferencia en el mismo ecosistema, que cuenten con algunos rasgos de carácter que apoyen la lección de la historia. 
  • Elijan uno o dos animales que serán los protagonistas de su fábula. Piensen en la moraleja que decidieron en la sesión pasada y analicen si dichos animales ayudan a enfatizar la lección. Las cualidades de los animales serán claves para la moraleja. Luego, pide a tus hijos que dibujen a los protagonistas e investiguen un poco sobre sus hábitos y el ecosistema en el que habitan. ¿Qué llamó su atención?

 

Semana 3: 

  • Lean juntos dos o tres fábulas donde haya ratones. Sugerimos: El león y el ratón (Esopo), El ratón de ciudad y el del campo (Jean de La Fontaine), El congreso de los ratones (Jean de La Fontaine). 
  • Conversen sobre la moraleja de cada fábula. ¿Qué lección enseña? ¿Qué ejemplos debemos seguir o no? 
  • Hablen de los diferentes escenarios en cada fábula: la ciudad y el campo, la selva, la despensa de una casa. 
  • Elijan dónde sucederá la fábula que escribirán en familia: desierto, una casa, un charco. Pide a tus hijos que lo dibujen y coloquen ahí a los animales. Comiencen a conversar sobre lo que pasará en la historia. 

 

Semana 4: 

  • Lean juntos dos o tres fábulas donde haya perros. Sugerimos: El asno y el perro (Jean de La Fontaine), El perro y su reflejo (Esopo), Los dos perros (Esopo).
  • Conversen sobre la moraleja de cada fábula. ¿Qué lección enseña? ¿Qué ejemplos debemos seguir o no? 
  • Hablen sobre la longitud de las fábulas. Sólo constan de dos o tres párrafos. Comenten la importancia del diálogo. Analicen cómo se escriben los diálogos correctamente. 
  • Escriban su fábula. Si tus hijos están en edad de escribir, pide que ellos mismos la redacten. Si son más pequeños, escríbela tú. Decoren su fábula con los dibujos de las semanas anteriores. Luego presenten su fábula a familiares y amigos. 

 

Haz de la lectura familiar un hábito. No sólo fomentarás un vínculo afectivo con tus hijos, sino que los libros te abrirán la puerta a muchas conversaciones sobre los valores, los ideales y el carácter que quieres inculcar en ellos. Así que, deseamos que tengas un verano fa…bu…loso.

(Y si quieres compartir por aquí la fábula que crearon, ¡nos encantará leerles!).

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