¿Cuál es tu rol?

Un artículo francés comparte los resultados de una investigación que buscaba saber cuáles son las cosas que hacen que las neuronas de un bebé se conecten. Se dice que los primeros años de vida son los más importantes en cuanto a las conexiones nerviosas del cerebro y que esto puede determinar el nivel de inteligencia. 

En esta búsqueda pusieron algunos estímulos como comida, luces, caricaturas, música, texturas, colores, etc. y observaron el cerebro. Se dieron cuenta de que lo que más hacía que las neuronas se conectaran y hubiera una reacción en cadena para formar la inteligencia era cuando el niño podía ver la sonrisa de sus padres. Esto es un reflejo de lo espiritual. Salomón dijo que la vida está en la sonrisa del rey, Proverbios 16:15. Recibimos vida cuando el Señor sonríe sobre nosotros. Imagínate vivir bajo la consciencia y la revelación de que el Padre está sonriendo y que nos esté diciendo: «¡Te amo!».

Cuando el Señor hace resplandecer su rostro tiene un impacto en tu vida, así mismo, el rostro de los padres sobre sus hijos.

Quiero compartirte algunas reflexiones sobre cómo resplandece nuestro rostro en nuestros retoños.

Cuando afirmamos con palabras

Estamos diseñados para que de vez en cuando alguien nos diga: «¡Bien hecho! ¡Lo lograste!». La afirmación que viene de un padre es única y da enormes resultados. La figura paterna es indispensable y aunque está más relacionada con la autoridad, protección y ser proveedor, es importante también para una emocionalidad sana en los hijos, es por ello que un padre provee palabras de afirmación que generan confianza en sus hijos.

Cuando estamos presentes

La presencia activa del padre en la crianza de sus hijos es importante porque así se aprende la definición de «familia»; una definición verdadera, una definición que va más allá de lo que dicen las enciclopedias. Cuando los papás ejercemos un rol de forma activa, nuestros hijos aprenden que la familia es un equipo, de hecho el mejor equipo y que no hay actividades exclusivas para mamá o papá; salvó aquellas que sólo pueden hacer las mujeres.

Cuando los amamos

Un padre intencional no da por hecho que sus hijos piensan o sienten que son amados, en muchas ocasiones la familiaridad te ciega y no te permite ver lo que realmente sucede. Olvidamos que es en casa donde debemos expresar nuestro amor y cariño de todas las formas que sean posibles; estos actos son indispensables para que nuestros hijos se sientan amados. La única forma de que este mensaje llegue con fuerza es que seamos especialmente activos en mostrarlo.

Cuando los protegemos

Cuando un niño tiene temor por alguna circunstancia, normalmente corre con su papá porque ahí se siente protegido y seguro. Del mismo modo, nosotros corremos con nuestro Padre, la primera persona de la santísima trinidad que está en los cielos. Esta es una de las figuras que más me maravillan del Señor y cuando pienso en ello medito en la enorme responsabilidad que tenemos con nuestros hijos en cumplir este papel tan importante. 

Cuando interactuamos con ellos

Según estudios, los padres que se han involucrado emocional y físicamente, evidencian en los niños una mayor tolerancia a eventos estresantes, una mayor adaptación al mundo que los rodea, una autoestima y confianza en sí mismos mucho más desarrollada. También se asocia una mayor capacidad cognitiva, mayor empatía, creencias sexuales menos estereotipadas y mayor capacidad de autocontrol. 

Cuando nos divertimos juntos

Haz una pausa y piensa en el tiempo en el que te has dedicado a simplemente jugar, sonreír y hacer actividades con tus hijos. La forma en que los padres juegan con sus hijos e hijas también tienen efectos directos en su desarrollo: debido a la tendencia paternal de apoyar las conductas exploratorias y novedosas, combinado con la preferencia por enriquecer las actividades más cotidianas, incentivan la resolución de problemas, ayuda a la capacidad de análisis, desarrollan la curiosidad por su entorno y mejora sustancialmente su capacidad de adaptación.

No existe una forma única de ser padre o un manual de vida para serlo, lo que sí, es que es importante recordar que para tu hijo, eres el actor principal en su vida y eso le da la posibilidad de darle a él o a ella una experiencia de vida gratificante, que lo acompañará por siempre. Para tu hijo eres una de las personas más importantes, por lo que jamás estará de más un abrazo y un apoyo en momentos complejos. Nunca es tarde para empezar a disfrutar a nuestros hijos.

La comida, luces, caricaturas, música, texturas y colores son importantes, pero la sonrisa en su rostro es indispensable. Que tu rol sea ejercido con acero, pero también con terciopelo. Recuerda proveer, estar, amar, proteger, relacionarte y crear tiempos divertidos con tus hijos.

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