Consejos para maestros con alumnos altamente demandantes

«Los niños de alta demanda son pequeños con una fuerte personalidad, inquietos y sensibles.» –Úrsula Perona

Es imposible no detectar a aquellos niños que son inquietos, preguntones, sensibles, creativos, de personalidad fuerte: niños altamente demandantes.

Existen algunos artículos o blogs, en donde relatan la historia de algunas familias con hijos altamente demandantes; pequeños que requieren de atención e interacción constante con sus padres o de los cuidadores. Estas historias cuentan cómo desde pequeñitos (2 meses de nacidos) parece que no logran entretenerse con juguetes colgantes, algunos sufren de reflujo y al cambiar constantemente su alimentación aquello perdura, hasta que el pediatra menciona: altamente demandante.

Sin duda, es un gran reto para los padres de familia, pero también para los maestros.

Como maestra de nivel preescolar, cada ciclo tenía al menos a un alumno que revolucionó todo el salón y qué retador cuando eran dos o más juntos. Por eso quiero compartir algunos consejos que me ayudaron a vivir el día con día, sacar adelante los temas de enseñanza y al mismo tiempo cuidar del nivel emocional e intelectual de mis alumnos, tanto en específico como general.

1. Da atención individual

En la medida de lo posible, asigna un tiempo para escuchar las opiniones, inquietudes y vida de los alumnos, ya que, siempre tienen algo que contar. Toma este tiempo como un referente de conocerlos y saber cuáles son sus temas de interés.

2. Diseña actividades que permitan la exploración y la creatividad

Hacer uso de material concreto y salir del aula son actividades que les encantan. El entusiasmo que el maestro imprima en la actividad será lo que detone en ellos el interés; el material puede ser enroscar tapas en una botella, ofrecer gises para trazar líneas o letras en el patio de la escuela, utilizar cajas de cartón pequeñas para conocer los prismas y al mismo tiempo construir un juguete.

3. Incluye temas, juegos o dinámicas con sus intereses

Maestro, papá, sean muy observadores, ¿cuáles son los intereses de su niño?, ¿cuáles son las actividades que más disfruta? Por lo regular los niños practican el juego aplicado (aquellas situaciones de vida que para ellos implican un juego): como los roles de profesiones, de casa o lo que observan en la calle. El juego guiado siempre será funcional, construyan una ciudad y designen roles que puedan desempeñar.

4. Monitoreo

Desde la educación inicial, los niños son capaces de monitorear o guiar a sus compañeros; siempre hay alguno que destaca en alguna disciplina y que motiva al resto de compañeros. Es posible que él ayude a dar las indicaciones, explique o sea quien distribuya el material.

 

5. Regulación emocional

Si algo es necesario trabajar es en la regulación emocional. En muchas ocasiones será necesario hacer una pausa, contener las emociones, ayudar a respirar, dar un tiempo para despejarse y siempre mantenerse cerca. En un desborde emocional es necesario cuidar la integridad física del alumno (cuidar que sus reacciones físicas no lo lleven a lastimarse o lastimar a otros compañeros que se encuentren cerca), además de su integridad emocional, puedes estar cerca, ofrecer ayuda, acércate poco a poco conforme lo permita hasta poder simular la respiración para que pueda imitar. Después toma unos minutos para hablar sobre lo ocurrido, siempre con respeto y honra.

6. Comunicación

Mantén una comunicación constante con los padres de familia, trabajen en equipo. 

Cualquier cosa que ocurra en el tiempo escolar, ya sea un desborde emocional o alguna regla que no se haya respetado en la jornada, comunícalo a los padres o cuidadores. También comunica los avances del alumno: cuando pida respirar ante una emoción fuerte sin que lo sugieras, cuando su hijo haya sido monitor en su grupo y notarás que guió al grupo a trabajar y esforzarse.

Ámalos y aprende de ellos. No cabe duda que estos increíbles niños retan de una manera indescriptible cada fibra de un maestro, te hacen salir de tu zona de confort, te hacen pensar más allá de lo normal, te mantienen activo y despierto para poder captar su atención. Y recuerda, no los etiquetamos, sólo los detectamos para poder entenderlos.

Actúa con firmeza, esto implica que eres constante en las rutinas y que como adulto actúas con dominio propio (no te dejas abatir o dominar por las situaciones o emociones), esto da seguridad al niño; y actúa con amor: dedica tiempo, respeta las emociones, ofrece tu mirada y atención al escuchar.

Recuerda que en los manuales (planeaciones diarias) que se encuentran en nuestra plataforma, contamos con el apartado «de maestro a maestro» en el que dejamos algunos tips para el día a día.

¡Vamos juntos a seguir transformando la educación!

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